Misceláneos

El Manto - Reyes Pérez

12 Jul 2016 By Reyes 0 Comentarios
Ayer me atrapó. Desperté envuelta en el pesado manto de la oscuridad. Durante la noche me había engullido, alimentándose de malos pensamientos, de pesimismo, de dolor. Por la mañana me pesaba el cuerpo, no podía moverme, asfixiada bajo el calor del denso manto. Tenía sed y mis tripas rugían de hambre, pero mi posición era la misma: tumbada, con las piernas recogidas, los brazos alrededor de mi torso y el pelo tapándome la cara. El móvil no paraba de sonar, pero mis brazos estaban agarrotados, rígidos, agarrándose por los codos. La alarma se repetía en bucle, la radio sonaba y a través del patio de luces llegaba el bullicio de los vecinos. Pero yo seguía sin moverme, rígida, fría por dentro, triste. No, triste no, desolada. El manto llenaba mi cabeza de soledad, de pena, de dolor, de mal. De pronto, pude mover un brazo. No mucho, lo justo para alcanzar el móvil, que continuaba sonando a medida que llegaban más y más mensajes: “¿cómo estás? ¿Vas a venir a la comida? ¿Paso a recogerte a tu casa?” Al leerlos, una luz me atravesó por completo. El manto seguía llenándome de mal y pesando, pero la luz era intensa y lo había perforado. Con dificultad, estiré primero una pierna y luego la otra. Rodé hasta el suelo, me recogí el pelo y me arrastré hasta la ducha. Lo logré. El manto quedó atrás, enrollado en el suelo, y yo, libre. Al menos por ahora.

 

Imagen: jenniferhealy


Sobre el autor

Reyes


Otros posts que te gustarán :)



¿Te gustaría compartir lo que piensas?

No te preocupes, no publicaremos tu correo electrónico *